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En torno a los nuevos sikuris PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Americo Valencia chacon   
Sunday, 11 de May de 2008
En Torno a los Nuevos Sikuris
Saúl Acevedo Raymundo

RESUMEN

Aborda determinados aspectos constitutivos de las agrupaciones de sikuris que existen en la capital en cuanto a su organización en juntas directivas, operatividad de los guías musicales y los espacios sociales en los que se desenvuelven. Se pone en discusión dos temas propios de este nuevo milenio: la inmersión de los sikuris en el mundo del Internet y la extraña presencia de ciertos actores generadores de violencia en algunos acontecimientos. “La objeción que pone el acento en la intangibilidad de los productos culturales populares por lo general tiende a perder de vista que la enorme vitalidad de éstos proviene precisamente de que ellos existen en continua transformación y desarrollo.”

Manrique 2002: 363

Aunque algunos investigadores afirman que el trabajo de los sikuris en Lima todavía se reduce a reproducir las expresiones musicodancísticas puneñas, debido a que suelen mirarse en ese espejo, en los últimos años observamos modificaciones significativas en aspectos tan diversos como en su organización, ideología y práctica musical. Consideramos que los sikuris de Lima, sean de ascendencia puneña o los denominados sikuris metropolitanos[1], no constituyen un conjunto de agrupaciones dispersas y sin ningún tipo de conexión; por el contrario, ellos forman un movimiento cultural –aún incipiente- con un origen preciso, unas características similares y una proyección al futuro que los convierte en agentes de cambio social.

Este joven movimiento surgió en la década de los 70, y, durante los 80 alcanzó un apogeo cuya dinámica particular solo es entendible dentro del contexto social capitalino. En esta época el país estaba reconquistando la democracia y comenzaban a expandirse diversas manifestaciones populares y andinas.

Así, los residentes puneños formaron grupos de sikuris que reprodujeron, lo más aproximadamente posible, las expresiones culturales (música y danza) de su terruño. Pero en el caso de los metropolitanos, el interés por ampliar sus conocimientos los obligó a viajar a Puno estableciendo relaciones con los grupos del altiplano a muchos de los cuales tomaron como arquetipo. Son un movimiento que se ha forjado a sí mismo. Sin embargo, en los albores de la década del 80, tuvieron que vencer muchas dificultades, de índole conservadora, que los consideraba tergiversadores o comercializadores de la música sikuri. O, en otro sentido, más adelante satanizados –en época fujimorista, especialmente- como potenciales subversivos.

Los sikuris en Lima, antes que artísticos, son grupos sociales que han asimilado, a lo largo del tiempo, aspectos estéticos pero sobre todo ciertos elementos esenciales que definen a los sikuris del altiplano puneño. Un esencialismo sociocultural (por ejemplo, el concepto colectivismo) que se retroalimenta en urbes como Lima y que, ha partir de ahí, comienza a recrear una expresión nueva o ‘híbrida’.

Además, fruto de ese desarrollo muchos de ellos han logrado racionalizar una función o papel que cumplir dentro de la sociedad y se han convertido en entidades diferenciadas y autónomas. Son agentes folklóricos con una personalidad colectiva propia. Por eso su actividad no concluye una vez terminada la participación artística en público -lo que ocurre con gran parte de los grupos de música y danza de la capital- sino que esta se prolonga más allá del escenario, es decir, se han transformado en lo que son actualmente: nuevos sikuris.

 1. Organización sikuriana

 Cuando observamos un grupo de sikuris en acción lo primero que resalta son sus integrantes formando un círculo. Esta figura geométrica[2] solo marca un aspecto de su desplazamiento en el espacio. Por eso es importante dar una mirada somera a su estructura de organización. En la mayoría de los casos constan de una junta directiva y de un par de guías por cada modalidad interpretada. La estructura organizativa se desenvuelve en tres planos distintos: el ensayo, la asamblea y la presentación artística que les permite establecer una praxis semejante.

 1.1.      Los directivos

 La forma de organización mediante una junta directiva se ha dado a través del tiempo y, es probable, que a semejanza de las que se establecieron en los equipos de fútbol formados por los primeros sikuris regionales, hace medio siglo. A su vez esta referencia la deben haber tomado de otras organizaciones sociales como, por ejemplo, los sindicatos –existentes desde comienzos del siglo pasado. Es, en otras palabras, una típica forma de organización occidental surgida durante el siglo veinte de la que se han servido eficazmente, sin menoscabo de la participación de los guías, que mantienen una forma de organización ‘ancestral’ y de la que hablaremos más adelante.

Una junta directiva tradicional los agrupa en base a secretarías (general, de organización, de prensa, de actas, de economía…) que son escogidas en una asamblea general para un período determinado. Su vigencia puede fluctuar entre uno o dos años (aunque hemos conocido grupos cuyas directivas se han prolongado por cinco, seis o más años).

La junta directiva, vista así, es una estructura jerarquizada que se percibe de arriba hacia abajo. El máximo cargo corresponde al secretario general, luego viene el de organización, el de economía, prensa, y así hasta llegar a los integrantes de base. En entrevistas realizadas a sikuris de las décadas de los 80 y 90 –especialmente de la Universidad de San Marcos- consideran que existe un precario grado de comunicación y que la relación integrante de base-secretario general no es lo horizontal que se observa en la música. Manifiestan que, mientras que la colectividad de la música sikuri crea un ambiente igualitario entre los integrantes, la directiva modifica esa relación.

Un segundo aspecto tiene que ver con que esta forma de organización carece de funcionabilidad actualmente. Suponiendo que toda agrupación cultural tiene como objetivo fundamental, no solo la difusión, sino también la investigación y el desarrollo de las expresiones que practica. Una vez elegida la junta directiva dirige su atención a los ensayos, las asambleas y las presentaciones. La coordinación y organización de cada uno de estos planos los absorbe casi por completo dejando poco espacio para la incursión en otros ámbitos.

A veces el único mérito de la junta directiva consiste en mantener la supervivencia de la agrupación entre una fiesta y otra. Carentes de objetivos, principios, misiones y visiones algunos llevan una labor monótona que con el tiempo agota las posibilidades del grupo terminando en la extinción. Por eso, en muchas oportunidades el secretario general tiene que aprender sobre la marcha a saber organizar y dirigir su agrupación.

Una junta directiva tiene que lidiar con los problemas habituales de toda nueva gestión: comenzar de cero, aplicación del propio estilo de trabajo y reconocer con objetividad, de ser el caso, los aportes de la gestión anterior. Además, en la subjetividad colectiva de la agrupación, hay una diferencia marcada entre el miembro de la junta directiva y el integrante de base. La expresión “bajar a las bases” supone, en el imaginario simbólico, que los directivos se encuentran en la cúspide del poder y la base –término tomado de la geometría-, en la parte inferior. Por ese motivo ciertos grupos han tratado de modernizar su organización adoptando la variante de un presidente, coordinador o director quienes cumplen función similar a la del secretario general. Otros han creado subelencos o áreas específicas de trabajo, bajo la batuta del director. Todo con la intensión de darle un nuevo impulso a la parte artística que es la más sensible de ser desarrollada con nuevas propuestas. La labor de un director artístico en estos tiempos está demostrando unos resultados impensables en décadas anteriores donde lo prioritario, en algunos casos, eran aspectos extramusicales.

Por otro lado, la composición de los que integran la base es muy variada. Una mirada rápida nos puede mostrar diferencias cronológicas, musicales y socioeconómicas. Podemos encontrar integrantes jóvenes o inexpertos, integrantes experimentados que ya han cumplido labores de dirección y guiatura, otros que se encuentran insertados en el mercado laborar, los que han formado familia, etc. En suma, la base es un conglomerado que proporciona sostenibilidad a la junta directiva en el ejercicio de sus funciones. Son el grueso del grupo de sikuris que permite la renovación constante de integrantes y la fuente que reproduce al grupo mismo.

Muchos grupos cuentan adicionalmente con un elenco de danzarinas unidas orgánicamente al cuerpo directivo o al área artística, en donde también se encuentran los guías. Lo ideal es que cada grupo cuente con un elenco de danza ya que la expresión sikuri es música y danza a la vez[3].

 1.2.      Los guías

 Un segundo aspecto está relacionado con los guías: elementos dinamizadores del trabajo musical. En ellos recae la responsabilidad artística del ensayo y las presentaciones. Por lo general son elegidos en este cargo los integrantes con mayor talento musical y antigüedad. El motivo es obvio: el grupo reconoce a “los que mejor tocan”  y permite que ellos los guíen. Pero en el caso de los miembros más antiguos la razón no es tan evidente. En este caso se trata de aprovechar su autoridad y experiencia con las dificultades propias de un ensayo y, del mismo modo, con la responsabilidad que conlleva la participación en público. Para los sikuris no basta tocar bien una canción sino que el guía debe dar muestras, además, de madurez y saber mandar. Casi siempre es uno de los líderes del grupo. Aquel que reproduce en sí mismo las virtudes que exhibe la agrupación. Adicionalmente debe saber compartir el mando con su pareja –ya que los guías siempre son dos: arca e ira, como las hileras que componen la zampoña- complementándose o alternándose en la conducción musical. También pueden convenir, por cuestiones prácticas, en que uno de ellos lo haga siempre. Esto debido a la mayor antigüedad o autoridad musical. Y a veces simplemente por el mayor carisma de uno de los dos.

 Ejercen el mando tanto de manera explícita como mediante el uso de señas o gestos imperceptibles al público los que pueden ser: levantando ligeramente el mazo, adelantando el paso o  con un movimiento de cabeza. Muchas veces estos se apoyan en el director o secretario general -quien casi siempre es un eximio intérprete- para definir el aspecto artístico en general.

Los guías son los encargados de proponer el repertorio y “sacar” los temas durante el ensayo. También son los encargados de dirigir o coordinar las escuelas de zampoñas con las que la agrupación renovará sus integrantes.

Cuando estos no se renuevan durante mucho tiempo, el grupo cae en una especie de “paternalismo”. Así, existen agrupaciones que solo tienen uno o dos líderes conocidos en su historia; lo que siempre es motivo, a mediano o largo plazo, de conflictos internos. Varias escisiones –o estancamientos- han tenido como causa principal la falta de renovación de sus cuadros por el monopolio del poder en unas cuantas personas. Podemos añadir que el relevo generacional, que debiera ser una dinámica natural, no se está produciendo con la velocidad necesaria al interior de las agrupaciones de metropolitanos y, de manera aun más preocupante, en los denominados grupos regionales[4].

Por otro lado, un hábito casi generalizado lo constituye el hecho de que los guías se basen en su memoria musical, de esta manera, heredan a las generaciones venideras el empirismo predominante en la práctica sikuriana. Empirismo que se fundamenta en la reproducción pasiva de una tradición andina autosuficiente. Ciertamente que algunos grupos tratan de proponer nuevas metodologías y formas de trabajo.

El caso específico del Conjunto de Zampoñas de San Marcos (CZSM), en lo referente a guías y música, consiste en haber cuestionado el paradigma del estilo musical en la modalidad de sikumoreno. La elaboración de esta marca particular se basa en los arreglos musicales de sus composiciones. En sikumoreno, una de las modalidades de interpretar la zampoña colectivamente, podemos encontrar hasta tres tipos de propuestas musicológicas: incorporación de semitonos en las composiciones, armonización de varias líneas o voces melódicas y la adaptación de diversos géneros a los patrones musicales del sikumoreno. En los dos discos compactos grabados por el CZSM encontramos hasta diez compositores, todos ellos guías o ex guías. Y en relación a los temas se pueden escuchar modalidades tan disímiles como sikuris, sikumorenos, italaques y algunas adaptaciones. Esta producción muestra que los sikuris sanmarquinos se adentraron en la composición de sus propias canciones sin haber roto necesariamente con las pautas musicales más importantes de la modalidad de sikumoreno y que es la fuente alimentadora de estas innovaciones. Igual caso sucede con otras agrupaciones metropolitanas que cuestionan o problematizan tanto la organización como el producto musical sikuriano.

Por último, sin bien es cierto que las producciones comentadas muestran aún trabajos preliminares, sí podemos tomarlos como el inicio del fin de cierto diletantismo predominante en muchos grupos de sikuris, el mismo que limitaba su dinámica hacia prácticas que poco han producido en las últimas décadas.

 1.3. Los escenarios

 Como hemos mencionado anteriormente, los escenarios o espacios en los cuales se desenvuelven los sikuris en Lima son: el ensayo, la asamblea y la presentación artística.

El primero de ellos, el ensayo, es la reunión de práctica artística que se efectúa de manera periódica y es utilizado para reproducir el arte del sikuri. Podemos distinguir hasta cuatro tipos de grupos de sikuris por este aspecto: los metropolitanos universitarios, con una frecuencia de ensayo de una o dos veces por semana. Son los que practican con más asiduidad debido a que lo hacen al interior de su universidad, lugar que los mantiene unidos y en interrelación. El segundo grupo lo conforman los metropolitanos no universitarios, algunos de ellos provenientes de barrios populares, que tienen un ritmo de ensayo menor, a veces de acuerdo a la coyuntura de las festividades o los encuentros anuales de sikuris. En tercer lugar, tenemos a los grupos regionales tradicionales que ensayan únicamente de manera ocasional, es decir, según el calendario de fiestas patronales, encuentros o concursos. Y finalmente encontramos a los regionales no tradicionales -entre ellos la Asociación Juvenil Puno- que tienen un ritmo de ensayo permanente, en función de la anterior consideración, pero además de acuerdo a un espectro de presentaciones más diversificadas. Por otra parte, los ensayos de los grupos metropolitanos distan de los regionales en ser más racionalizados y didácticos. Debido a que el aprendizaje en ellos es de manera deliberada, mientras que en los segundos todavía se mantiene como una reproducción más tradicional o “trasplantada” de Puno.

El segundo espacio a considerar es el de la asamblea. Ella permite la conducción y organización de los sikuris. En la mayoría de los casos, mantiene la forma circular de ubicación debido a que el intercambio de opiniones se realiza una vez terminado el ensayo. La agenda de temas que tratará es manejada por la directiva quien lleva las riendas de las discusiones. En ciertas oportunidades los miembros de base puede plantear algunos puntos de discusión pero en general las coordinaciones y asuntos fundamentales de la agrupación la maneja el director y su entorno.

Las presentaciones artísticas son el tercer escenario en los que se desenvuelven. A diferencia de los dos espacios anteriores, en estos existe la presión de la participación en público debido a que se tiene presente el criterio de no fallar.  Se puede encontrar una inmensa diferencia entre una presentación y otra. Esta puede darse en los arenales de un asentamiento humano como en un encopetado hotel miraflorino. Puede ser muy animada, como en el que se produce en una verbena universitaria -donde los estudiantes hacen círculos en derredor del grupo de sikuris-; o ser medianamente apática, como el que puede suceder en un teatro lleno de profanos. La presentación artística es el espacio por excelencia donde se materializa la labor de difusión del folklore sikuriano. Hasta el momento, el espacio más importante dentro de la vida de los sikuris en Lima.   

Un plano suplementario lo conforman las escuelas de zampoñas que realizan principalmente los grupos de sikuris metropolitanos. Casi siempre son de carácter gratuito y son hechas periódicamente. A él acceden personas de las más diversas procedencias. Es la valla que tienen que pasar los que aspiran a integrar alguno de estos grupos. Los que lo logran, en ciertos casos son bautizados o “challados” como nuevos integrantes mediante una ceremonia. De esta manera, la escuela de zampoña, se convierte en otro frente de difusión y fuente de captación de nuevos miembros.

 2. Algunos aspectos actuales

 El arte tiene un proceso de creación -y por lo tanto de disfrute- intrínseco que va más allá de cualquier consideración política o ideológica. Sin embargo, existen otras formas de conceptualizarlo en gran medida correspondientes a las diferentes épocas en que se desarrolla.

Desde la década del 70 el componente político hacía que todos los grupos de sikuris se sintieran parte de una cultura de resistencia que hallaba en la ideología marxista una sustentación teórica. La frase recurrente de Vallejo: “Todo arte o voz genial viene del pueblo y va hacia él”  o, en menor medida, “El perfecto intelectual revolucionario es aquel que escribe y milita simultáneamente”, trazaba una línea divisoria respecto de las expresiones artísticas provenientes de otros espacios. Referentes de artistas comprometidos[5], en nuestro país, son Tiempo Nuevo, Yuyachkani, Vientos del Pueblo, Martina Portocarrero, Delfina Paredes, Kiri Escobar y muchos más. La postura, de espectáculo y discurso, estaba orientada predominantemente hacia el sector popular. A veinticinco años de distancia podemos constatar que esta opción política pudo vertebrar un movimiento compacto que expresó una alternativa de sociedad y concepción del arte. En aquella época, se atravesaba por una vigorosa vida cultural en universidades, sindicatos, AAHH, plazas públicas, etc., hasta que apareció en los ochentas Sendero Luminoso. Con ellos, la influencia ideológica en el quehacer artístico llegó al paroxismo. Su teoría del “arte de nuevo tipo” no dejaba espacio para la diversidad de opiniones y asfixió a gran parte de esta avanzada cultural. Retraimiento que se agravó en los noventa con el neoliberalismo fujimorista.[6]

Pero a fines de la década pasada se produce un reavivamiento de los sikuris en Lima. El activo despliegue de las agrupaciones metropolitanas en los espacios tradicionalmente puneños constituye el factor decisivo de esta creciente. También lo es el hecho que desde siempre muestran su arte en los más diversos escenarios, durante todas las épocas del año. La fundamental tarea de difusión que se ha recreado en Lima y que disiente respecto de la que se desarrolla en Puno.

No obstante, el nuevo milenio trae consigo también nuevas prácticas y escenarios de los que solo mencionaremos dos aspectos.

 2.1. Los sikuris cibernautas

 El impacto de la globalización experimentado en los últimos veinte años es fundamental para entender la praxis de estas agrupaciones. Ella ha determinado profundos cambios sociales y culturales que han configurado el perfil de los denominados nuevos limeños y dentro de ellos los sikuris urbanos. Por ejemplo, el gran avance producido en las comunicaciones -y particularmente la aparición de Internet-, no los ha tomado desprevenidos. Todo lo contrario, desde el comienzo mismo del fenómeno tecnocientífico, han reconocido sus ventajas y se han apropiado de ellas.

Los sikuris regionales y metropolitanos, tanto de manera individual como grupal, muestran  abundantes evidencias que respaldan este aserto. No nos referimos al uso generalizado del afinador electrónico en la construcción de las zampoñas, sino al uso del celular, la computadora, el cable, el Internet, los discman, DVD, mp3, y otros milagros modernos que han tenido gran aceptación en la capital y aun en Puno.

El caso específico de Internet -que ha desplazado a la televisión en el gusto de niños y adolescentes de algunos países- constituye un gran tema a desarrollar. Tanto por las magnitudes que ha tomado como por las implicancias ocasionadas en los grupos culturales, estar comunicados al mundo les ha significado una nueva situación. En efecto, la red es un poderoso instrumento de comunicación que proporciona el arma adecuada para que muchos sikuris generen la exposición de sus opiniones estableciéndose conexiones entre ellos y una nueva forma de interacción.

Son usuarios de la aplicación más extendida en Internet: el Correo Electrónico o E-mail (del inglés electronic mail), como también se le conoce. Además, participan de las tertulias que brinda el Chat a través de “salas virtuales” pudiendo intercambiar información en tiempo real.

Han elaborado diversas páginas Web[7] relacionadas con la difusión de la música puneña como: www.punored.com, www.punomagico.com, www.cidemp.org, www.ac24dejunio.galeon.com, www.sikutaqui.iespana.es, www.27junione.pe.nu, y www.fuerza-sikuri.net. Otras páginas relacionadas con la música andina son www.pacoweb.net, www.mamitacandelaria.info, www.trencitodelosandes.com y www.bandaelombligo.com.ar, etc. La mayoría existen desde hace varios años y en ellas podemos encontrar abundante música, videos e información.

Pero la herramienta más sobresaliente, en estos días, de la relación Internet-sikuris, lo constituyen los denominados Messenger groups o foros[8] de discusión. Ellos permiten que un grupo de personas –relacionadas por intereses más o menos comunes- tengan acceso a un encuentro virtual. Algunos de los Messenger groups, a los que ingresan los sikuris, son: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla , Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla , Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla , Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla , entre otros.

Muchas agrupaciones tienen su propia página y foro interno a la que solo tienen acceso sus integrantes. En los foros abiertos la forma de acceder es de dos maneras. En la primera la participación es en calidad de visitante, y se entra en la página solo como espectador. En la segunda, se solicita al administrador acceder en calidad de participante y, desde luego, como miembro del groups que intervendrá en los debates.

Las características que notamos en este tipo de comunicación son:

a) Inmediatez

La publicación de las opiniones puede ser inmediatamente o en horas diferenciadas. Esto permite que otros miembros envíen las suyas de manera rápida y se genere un debate virtual muy fluido. Es común que, cuando un tema despierta interés, podamos encontrar, de un día a otro, la exposición de opiniones sucesivas. Sin embargo, algunas de las discusiones que han tenido una larga cola de mensajes (hasta 20 o 30) han sido motivadas por temas subalternos como las divisiones de los grupos, escándalos particulares y chismes de diversa factura. En ellos se percibe no solo un encono injustificado sino que además contribuyen a debilitar las potencialidades del espacio. En otros casos, efectivamente, se ha producido un intercambio provechoso de opiniones relacionados con la conceptualización del arte practicado o con temas más generales. Lo positivo del Messenger groups, entonces, es la agilidad en el intercambio de opiniones. La limitación es que genera cierta impulsividad, del participante por ver su “voz” inmediatamente en pantalla, y la proliferación de expresiones superficiales. Aspecto que trataremos más adelante.

b) Amplio espectro

 Nunca antes se había visto un instrumento de comunicación que tuviera el alcance y potencia de Internet. El malhadado concepto de globalización tiene en él a su símbolo más representativo. Nos permite una comunicación que puede trasvasar las fronteras del país y conectarnos con una inmensa cantidad de personas. Por ello, se llega a conocer a muchos sikuris procedentes de diferentes partes del país e incluso del extranjero[9]. En la red de redes los participantes pueden intervenir en condiciones de igualdad. Debido a su gran cobertura a veces se producen interesantes diálogos o discusiones entre sikuris de diferentes geografías.[10] 

c) Anonimato

 Los participantes de los Messenger groups pueden mantenerse voluntariamente en el anonimato y solo hacerse conocer mediante un “nickname” o sobrenombre. Este aspecto debe generar un conjunto de opiniones de carácter independiente. Pero, ocurre también que, escudándose en el nick, algunos vierten sus opiniones de manera desmesurada mientras que otros prefieren enviar insultos o calumnias. Es decir que durante años muchas personas se han venido expresando de esa manera, pero, sobre todo, blindadas por un anonimato absoluto. Incluso es probable que una sola persona sea propietaria de dos o tres nicks diferentes con la intención de multiplicar su posición en las discusiones. En los casos extremos el administrador del foro suele eliminar el mensaje publicado o, antes, impedir su emisión. El que un participante se invisibilice no pudiendo ser reconocido como portador de determina opinión puede crear un ambiente de cierta desazón: no saber con quién están debatiendo[11] y, por tanto, no llegar a ningún lado.

 d) Generalizaciones

 Por las características mencionadas, en los Messenger groups se hace un tanto difícil la profundización y desarrollo de los temas. El formato está hecho principalmente para textos cortos que van a ser leídos una sola vez. Las herramientas con que cuenta hacen posible que adicionalmente el usuario escriba en tamaño grande, permitiendo que el texto se lea rápidamente. Debido a que Internet es una fuente inagotable de información, su utilización es de manera fluida buscando los resúmenes y diferentes opciones. Esto hace que los mensajes enviados a los foros caigan, en muchas ocasiones, en generalizaciones y reiteraciones. Quizá otro factor que explica también por qué no se exponen opiniones extensas sea el encontrar un ambiente cargado de beligerancia y cierta impunidad. Quizá en algún momento los participantes tomen conciencia de la importancia del espacio para llevar una participación más productiva y  moderada.

Todo lo anterior ocurre de manera simultánea y ocasiona, en no pocas oportunidades, un conjunto de mensajes hechos de manera atropellada, con mala sintaxis y peor ortografía. Sin embargo, se puede argüir que esto último es secundario ya que lo importante en ellos no es la forma sino el fondo o contenido. No pretenden hacer literatura -donde precisamente la forma es el fondo- por eso lo que se rescata de ellos es la exposición de ideas, el intercambio de información y la nueva forma de interacción cultural.

En Internet continúan innovándose diferentes tipos de aplicaciones ya sea a través de la inmensa cantidad de imágenes en video, que se encuentran en You Tube (www.youtube.com)[12], la creación de los llamados Blogs (www.blogger.com), donde la información se presenta con un formato más riguroso o los más personales Hi5 (www.hi5.com) que también permiten mayor interrelación sikuriana.

  2.2. Un problema actual

 Un fantasma recorre la capital: es el fantasma del pandillaje. Su presencia, evidenciada a cada momento por la prensa, ha invadido casi todos los distritos populares. Es una especie de pandemia producto de la exclusión socioeconómica y el desarraigo familiar que afecta principalmente a miles de adolescentes y jóvenes cuyas edades fluctúan entre los 12 y los 24 años. Paradójicamente está proliferando en tiempos de “bonanza” económica. Las pandillas suelen adueñarse de las noches de El Rímac, Comas, San Martín, San Juan de Lurigancho, Puente Piedra, el Callao y otros distritos.

A raíz de la festividad de la Cruz de Mayo del 2007 se hizo evidente un problema larvado en los últimos años: la presencia de pandilleros en algunos grupos de sikuris[13]. Los organizadores del evento, el Conjunto de Zampoñas de San Marcos, enviaron un pronunciamiento al Messenger groups Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla   en el que se lee:

 “La Festividad de la Cruz de Mayo es un espacio en el que desde hace varios años se congregan los diferentes grupos de Lima con la finalidad no solo de perpetuar una importante tradición popular, herencia de nuestros antepasados; sino, también, con el objetivo implícito de fortalecer las relaciones de confraternidad y amistad entre los innumerables miembros del movimiento sikuriano. Por ese motivo, no entendemos cómo es posible que en la última celebración de la Chakana Cruz se hayan producido hechos lamentables que rozan el calificativo de vandalismo.”

 Inmediatamente se produjo una avalancha de mensajes comentando el hecho. Citamos algunos párrafos a los que solo les hemos mejorado la ortografía:

 Pachakutiq: ¿En qué se están convirtiendo los sikuris de estos tiempos? ¿En el tubo de escape de un sistema social (capitalista) enfermo, en crisis y que los arrastra al pantano en su caída? ¿Y quién cuestiona el origen del mal? ¿Acaso solo los llamados "políticos"? ¿Acaso nosotros no tenemos voz propia? Los sikuris en Lima si no son capaces de cuestionar su propia práctica no serán capaces de corregir prácticas degradantes como en lo que terminó el último evento de la Chakana… Sikuri85: Por favor tomemos cartas en el asunto, o ¿qué se espera? ¿Que se mate a alguien, y los sikuris demos el gran salto de popularidad, en las páginas policiales? Debemos erradicar de raíz estos actos delincuenciales pero no de una forma tímida, sino frontalmente. Para ello cada institución debe sancionar a sus integrantes por in conductas y de esa forma limpiar su nombre, no hacerlo significa simplemente que hoy existen los sikuripandilleros… Motorizada5: Es preocupante el nivel o mejor dicho desnivel intelectual y cultural que muestran los integrantes de aquellas organizaciones musicales muchas de las cuales dicen rescatar lo nuestro pero hacen lo contrario…

Cuando el primer participante se pregunta sobre el origen del mal, es probable que su respuesta se oriente hacia la falta de compromiso político de los nuevos sikuris, es decir, a la desideologización que existe desde hace más de una década. No negamos que efectivamente una cabeza vacía sea presa fácil de cualquier vicio o influencia alienante. Más aun, problemas como el alcoholismo, el pandillaje o la drogadicción pretenden ocupar vacíos que no son llenados con otras alternativas. Pero, en el medio de los sikuris opera cierto nivel de autoconciencia colectiva que los hace especialmente susceptibles de problematizar las situaciones que atraviesan. En otras palabras, los grupos de sikuris son unidades culturales que, tarde o temprano, asumen un papel frente a la sociedad por el arte que practican; el cual es considerado, sin lugar a dudas, como positivo o ‘progresista’. Es incompatible, por lo tanto, la presencia de integrantes o situaciones que son la expresión de lo más anticultural que produce nuestra sociedad, aquellas “prácticas degradantes” que señala el mensaje.

Según el psicólogo Federico Tong, especialista en temas de juventud, existen cinco tendencias a las que hay que estar atentos en el desarrollo actual de las pandillas: el descenso paulatino de la edad de sus integrantes; la aceptación de mujeres en el grupo; el entrecruzamiento de escenarios complejos, esto es, pertenecer a más de una pandilla, ya sea en el barrio, en el colegio o en una barra brava; el mayor nivel de peligrosidad en virtud del consumo de drogas; y el hecho que muchas de ellas porten armas de fuego. Agrega Tong que las pandillas satisfacen tres necesidades básicas del joven: la necesidad de pertenencia a un grupo o comunidad, la necesidad de reconocimiento social y la necesidad de seguridad en una ciudad que los agrede y margina.

Para nuestro caso, la primera necesidad gira en torno a la comunidad humana que construye un grupo de sikuris y que les permite una convivencia entre iguales, sin ser juzgados o criticados. Esa familia que a veces no encuentran en casa. La segunda se manifiesta en la búsqueda de reconocimiento mediante la práctica del folklore o el uso de la trasgresión social como elemento que  les permite colocarse, ocasionalmente, en el centro de la atención del entorno. Momento que aprovechan para manifestar su voz discordante. Y, finalmente, la tercera se expresa en la agresión directa o indirecta que proviene del medio a través del desempleo, los conflictos familiares agudos o de la ‘incomprensión’ del mundo adulto. Agresiones a las que en algún momento estos grupos sociales sienten necesidad de contestar. Tampoco podemos perder de vista que existe una creciente desesperanza sembrada por un sistema económico que es expansivo y excluyente a la vez, caldo de cultivo para esos y otros problemas.

Además, en este caso podemos encontrar la reproducción de algunos símiles en la conformación de un grupo de sikuris y el de una pandilla. No es herejía afirmar esto debido a que también le podemos encontrar semejanzas con un equipo de fútbol o con uno de huaylash[14]. Una similitud es que en ambos grupos todos los miembros trabajan colectivamente en función de un objetivo específico, aquello que los unifica y les proporciona una identidad definida. Otra es que en ambos casos están integrados mayormente por personas del sexo masculino aunque, como señala el especialista, comienza a evidenciarse la presencia progresiva de mujeres. Un tercer rasgo es que en la mayoría de estos grupos la composición predominante es de gente joven. Ávida de acción y de embarcarse en la consecución de cambios drásticos. Otro aspecto a resaltar es que entre ellos suelen producirse, cada cierto tiempo, competencias o concursos para medir cuál es el mejor grupo; lo que ocasiona no solo fuertes sentimientos de solidaridad y amistad, sino, también, una creciente rivalidad. Esto al margen de los naturales contrapuntos musicales que se producen en las fiestas tradicionales. Algunos observadores afirman que el problema fue estimulado lateralmente por el arribismo y triunfalismo que generan los concursos en espacios conflictivos como la capital.

Otros intérpretes, que critican este nuevo fenómeno, sostienen que los pandilleros infiltrados en los grupos de sikuris hacen su aparición durante las fiestas tradicionales sobre todo cuando el licor –u otra sustancia- los envalentona haciéndoles aflorar rivalidades y sentimientos (auto) destructivos. Añaden que a algunos de ellos se los puede reconocer fácilmente como participantes de los foros en Internet no solo por la pobreza del lenguaje empleado, sino, principalmente, por la agresividad e intolerancia que manifiestan.

Es en el barrio popular y pauperizado (o lumpenizado), que la suma de estos factores permeabilizan la intrusión de jóvenes pandilleros. Porque no es la ingesta de alcohol (al menos no únicamente) la que ha torcido la direccionalidad artística y el componente social de las entidades culturales en cuestión.

Una explicación adicional al por qué está ocurriendo este fenómeno en ciertos grupos de sikuris y no, por ejemplo, en los grupos de danzas, es que en los primeros se observan innegables rasgos de independencia cultural respecto de los grupos folklóricos que existen en la capital. Es decir, han adquirido con los años una personalidad propia que los diferencia incluso de los sikuris existentes en el altiplano. Esto, obviamente, trae consigo varias ventajas –señaladas anteriormente-, pero también algunas especificidades. Como vemos en los casos extremos, la aparición de una situación que puede desembocar en la formación de un carácter contracultural mal entendido, de actitudes antisistema o anárquicas, que se desbordan en contextos definidos.

Una salida a este nuevo fenómeno es que los mismos integrantes del movimiento de sikuris se manifiesten de manera explícita y rechacen públicamente una presencia tan contraproducente. Otra medida podría ser la coordinación colectiva para identificarlos o al menos confluir en una reunión que proponga salidas propias. Además, siempre está la posibilidad de que en los pocos grupos en los que aparece sean expulsados y, como se lee en uno de los mensajes, erradicados definitivamente. En todo esto las agrupaciones provenientes de las universidades (que no tienen este problema) pueden jugar un rol protagónico en la búsqueda de soluciones.

La presencia de pandilleros ha dejado de ser una mera especulación y se ha convertido en un problema real. Desde el año 2005 se viene oyendo, con mayor frecuencia, discutir en torno a este fenómeno social. Negar su existencia o minimizarla no contribuiría a la solución. Los sikuris en Lima son un movimiento vivo y, en tanto agrupaciones en constante actividad, pueden ser susceptibles de contraer los novísimos males que traen los tiempos modernos. El de la hora actual erosiona la fraternidad intergrupal, incentiva la desconfianza y la mala comunicación. Sin embargo, no creemos que tal presencia siga avanzando debido a que ha sido detectada a tiempo.

La hermosa expresión de los sikuris que se desarrolla en la capital ha superado innumerables recodos en su lucha diaria por llegar a más peruanos. Por ello, este caso no será la excepción.

  BIBLIOGRAFÍA

 ACEVEDO R., Saúl  Los Sikuris de San Marcos. Historia del 

        2003           Conjunto de Zampoñas de San Marcos. Editorial  Alter-Nativa. Lima.

 CASTELL, Manuel

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 GARCÍA C., Néstor.  Ni folklórico ni masivo ¿qué es lo popular?

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 TURINO, Thomas: “Del esencialismo a lo esencial: Pragmática y 

1992            significado de los sikuri puneños en Lima”. Revista Andina Año 10 Nº 2. Cusco- Perú.


[1] Este término designa en general a los grupos de zampoñas que surgieron en Lima dentro de las universidades, colegios, parroquias, barrios, etc. y que no tienen entre sus integrantes a personas de procedencia puneña. Como movimiento emergente comienzan a cobrar importancia en los primeros años de los ochentas, participando en 1984 en un Encuentro de Sikuris organizado por el Centro Social Conima y el Instituto Nacional de Cultura.
[2] El círculo es la figura emblemática de la que no solo aprovechan una excelente disposición espacial para la orquestación de su música, sino, también, las relaciones de horizontalidad que les da una cohesión y fuerza peculiares. Sus movimientos, en sentido horario y antihorario, reiteran la dualidad de la expresión sikuri. Del círculo se ha encontrado abundante iconografía. Está, por ejemplo, ubicada al centro de una de las figuras más complejas que han elaborado las culturas preincas: la chakana.  [3] La participación de las mujeres en las agrupaciones sikurianas ha tomado en los últimos tiempos mayor relevancia. En el caso de los metropolitanos, han logrado ocupar casi todos los cargos. Existen ejecutantes femeninas en todos los cortes de zampoñas (de sanja a chili), percutoras del bombo en la modalidad de sikuris, coordinadoras, investigadoras y guías sikuris. Notamos además que las chicas que tañen el siku suelen darle la misma importancia a la música y a la danza, actitud que no siempre se repite en los varones.

[4] Es presumible que con los años estas agrupaciones terminen convertidas –si no lo son ya- en sikuris metropolitanos. Al no producirse el recambio generacional disminuye el porcentaje de miembros puneños y se ven obligados, por supervivencia, a aceptar a ‘limeños’. Es más, la segunda y tercera generación de sus descendientes abandonan la tarea de darle continuidad a la tradición sikuri en un contexto que no genera el ‘prestigio social’ que sí produce en Puno. Para estos nuevos limeños el sikuri es algo marginal y poco atractivo, un recuerdo del que no quieren desprenderse sus abuelos.

[5] La idea del “artista comprometido”, predominante en Latinoamérica en las décadas de los 70 y 80, proviene, también, del filósofo francés Jean Paul Sartre quien treinta años antes postuló el concepto del “intelectual comprometido” en algunas de sus obras. Especialmente en “¿Qué es la literatura?” sostuvo que el intelectual no debe sustraerse a los acontecimientos sociales de su tiempo: “¿Qué puede valer La Náusea -se preguntaba- frente a la muerte de un niño argelino?”.

[6] Al respecto véase mi libro Los Sikuris de San Marcos pp. 86-89. 

[7] Para este tipo de páginas se utiliza el lenguaje HTML (Hyper Text Markup Language), el cual soporta la creación de páginas para servidores WWW. Hay otros lenguajes, pero este es el más difundido.
[8] Según el DRAE: “Foro (Del latín forum) era en la antigua Roma la plaza donde se trataban los negocios públicos y donde el magistrado celebraba los juicios”. En Wikipedia: “Los foros en Internet son también conocidos como foros de mensajes o foros de discusión y son una aplicación web que le da soporte a las discusiones en línea.”

[9] Actualmente podemos encontrar grupos de sikuris, aparte del Perú, en Bolivia, Ecuador, Chile, Argentina y Colombia. También en EEUU, Europa y algunos países de Asia.

[10] Un polémico debate se produjo hace un par de años con motivo de la discusión en torno a la procedencia histórica del siku o zampoña. En aquella oportunidad se involucraron cibernautas bolivianos y peruanos, muchos de ellos intérpretes sikuris, sosteniendo que sus respectivos países eran la cuna original del instrumento.

[11] Un caso al respecto, de los muchos que se pueden encontrar, sucedió con un miembro apodado “sikumorenazo”. Solía enviar mensajes políticos provocadores –al MSN groups sikuris, que sobrepasa los 670 participantes- por lo que fue conminado a identificarse pero este arguyó que no lo haría porque temía que los “terrucos” podrían ubicarlo y eliminarlo.

[12] Es impresionante, por ejemplo, ver en esta herramienta a los grupos de Lima que arribaron a Puno para participar de la festividad Virgen de La Candelaria, los años 2005 y 2006.

[13] Se originó en esta fiesta un enfrentamiento físico entre integrantes de ciertos grupos en una magnitud que nunca antes se había producido. La gresca dejó regadas 150 botellas rotas, aunque la peor parte la llevaron algunos heridos, entre ellos un trabajador de la universidad de San Marcos que tuvo que ser evacuado a un hospital.

[14] Basta ver el excelente cortometraje Lima ¡Was! (Cineruna, 2003) para ver como se canaliza positivamente, a través de la danza, la tremenda energía de la que son depositarios jóvenes de dos distritos populares. Debido a eso las políticas de reeducación de los SOAs de pandilleros contemplan la práctica de actividades productivas como el deporte y el folklore.

Modificado el ( Sunday, 11 de May de 2008 )
 
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