Advertisement
Home arrow AVACH Y LA MÚSICA DEL ALTIPLANO Waldo Vera Béjar
Wednesday, 08 de September de 2010
Menu
Home
CIDEMP
Contáctanos
LIBRO DE VISITAS
Mensaje Rápido
_________________________
Contenido
Origenes del Siku
Avasikus
Fotos
Muestras / Samples
Escuela del Siku Bipolar
Buscar
Links
Libro: El Siku o Zampoña
LA ANTARA Américo Valencia Chacón
AVACH Y LA MÚSICA DEL ALTIPLANO Waldo Vera Béjar
UTILIZACIÓN DEL SIKU EN LA EDUCACIÓN Víctor Hugo Ruiz Quispe
HOMENAJE A ROBERTO VALENCIA MELGAR
PROYECTO FORTALECIMIENTO DE LA IDENTIDAD CULTURAL EN DANZA Y MÚSICA EN LA REGIÓN PUNO
Talleres de Capacitación a través del Siku
MÚSICA CLÁSICA PUNEÑA E IDENTIDAD Feliciano Padilla
REVISTA MÚSICA Y CULTURA
polemica
SIKURIS A 2 PARTES PARA PIANO AVACH
LIBRO MÚSICA CLÁSICA PUNEÑA
EN TORNO A LOS NUEVOS SIKURIS Saúl Acevedo
PRESENTACION DEL LIBRO MÚSICA CLASICA PUNEÑA
CONSERVATORIO SI CUMPLE 100 AÑOS AVACH
CATÁLOGO DE PUBLICACIONES
Discos Compactos Libros

List All Products


Advanced Search
 
Comentario Waldo Vera Béjar PDF Imprimir E-Mail
Escrito por WEBMASTER   
Monday, 19 de May de 2008

AMÉRICO VALENCIA CHACÓN Y LA MÚSICA DEL ALTIPLANO PERUANO (1)

Waldo Vera Béjar (2)

(1) Intervención de Waldo Vera Béjar en la presentación del libro  Música Clásica Puneña de Américo Valencia Chacón, el 9 de Marzo de 2007 en el auditorio del Club Kuntur de la ciudad de Puno.

(2) Waldo Vera Béjar, músico, escritor y arquitecto puneño.

 

Es un honor  quizás inmerecido y un compromiso muy serio el intentar un comentario del libro “MUSICA CLÁSICA PERUANA. Música tradicional, popular y académica del altiplano peruano” de Américo Valencia Chacón, ambos maximizados por la circunstancia de ser el autor hermano espiritual y compañero de aula del suscrito durante los cinco años de educación secundaría en la GUE  “San Carlos”. Sin embargo, un carolino  no se amilana ante los grandes desafíos; así que premunidos de su contagiosa vitalidad, abordemos el reto.

Américo fue siempre un muchacho inteligente, disciplinado y muy creativo; pero, sobre todo, con un espíritu inquisidor que lo motivaba a buscar el origen de las cosas de su entorno y la explicación racional y humana de su comportamiento. De allí su dedicación y constancia, sin la soberbia de los mediocres, a la investigación y el estudio. No es difícil descubrir en él  los tres amores de su vida: su familia, rica en tradición cultural y magnífica en soporte espiritual; la música, que marcó su camino desde los aurorales días de su niñez, acordeón al hombro y un inagotable repertorio de música popular y clásica, y que lo ha hecho casi abandonar su exitosa  carrera de ingeniero electrónico. Por último, ese entrañable amor a su tierra, nuestra tierra, Puno, que ha hecho de él uno de sus hijos mas ilustres y con un sitio ganado sin estridencias en la pléyade de puneños que han llevado el nombre y la cultura de esta bendita tierra por diferentes latitudes y que permanece impoluto en su emotivo corazón.

El libro que comentamos no es sólo un recuento de hechos ni una descripción detallada de elementos. No. Valencia nos conduce desde el principio, por una ruta explicativa, demostrativa y naturalmente didáctica, en el marco real en el que se ha desarrollado la cultura altiplánica. Este marco luce casi mágico en el lenguaje sencillo que utiliza con una prosa delicada y precisa que no sorprende en un hombre de su excepcional preparación académica. Y es que Américo es un musicólogo con estudios en prestigiosas instituciones peruanas y extranjeras. Por tanto, sus teorías sobre la evolución de la música altiplánica tienen el sello  científico  y técnico de la etnomusicología y la seguridad del conocedor que no improvisa conceptos y se adentran profundamente en el devenir histórico del Ande, su maravilloso paisaje y los colectivos sociales que lo han condicionado. También, por ello, no le son ajenas otras vertientes del arte popular ligadas a la música.

Creo que vale la pena destacar la forma metodológica en que enfoca su percepción de la evolución de la música popular puneña, dividiéndola acertadamente en música tradicional, popular y académica; estrategia que le permite un recorrido histórico sin definir drásticamente épocas o etapas que suelen establecer cambios dramáticos que, en su visión,  no se producen durante el proceso. De igual modo, su división geográfica del altiplano peruano en zonas  lingüísticas  propone una flexibilidad acorde  a la realidad y le permite explicar con fluidez la diversidad de expresiones musicales de la región. Por último, su apreciación sobre las formas de interacción de la cultura occidental dominante y la cultura andina receptiva interpreta con nitidez el mestizaje característico de las formas culturales del Ande.

En la primer parte del volumen, Valencia Chacón hace una diferenciación entre la música de los instrumentos nativos de viento de un solo tubo y la de la flauta de pan bipolar: la primera, llamada música germinal del tiempo de lluvias, referida a los grupos  coreográficos que danzan al compás de pinquillos y tarkas, fundamentalmente y, la segunda, bautizada como música dual del tiempo frígido y seco, alusiva a la tradición  músico coreográfica de la zampoña o siku. Esta distinción, con reminiscencias climatológicas, no es de ningún modo casual y ha sido estudiada con largueza por el autor. Es en estas formas donde encuentra el origen de la singular música puneña. Y es aquí, también,  donde se traduce la tradición comunitaria de los grupos étnicos originarios pues, como lo explica Valencia, estos instrumentos, salvo alguna excepción,  han sido creados para ejecutarse en grupo. Al  son de pinquillos y tarkas, nos transporta a escenarios casi míticos en el imaginario intelectual puneño: Jaillihuaya, Acora, Ichu, Asillo, descubren sus encantos paisajísticos y culturales en la traducción musical de Valencia y uno siente renacer los arrebatos juveniles en busca del amor al conjuro mágico de la música y danza de las fiestas rurales puneñas. El rotundo tronar de los sikus altiplánicos adquiere en la interpretación de Valencia una feliz y original explicación de su origen ancestral, reconocida hace varios lustros por especialistas como válida y que significó para el músico e investigador el prestigioso Premio Internacional de Musicología “Casa de las Américas” de l a  Habana, Cuba, hace 25 años, y lo convirtió en el mayor especialista en esta forma musical. Aquí es donde su cabal conocimiento describe y explica la variedad de los instrumentos y de los sonidos que emiten y, en un importante aporte, usa la notación musical occidental para registrarlos admitiéndola como un referente que no llega a definirlos con nitidez. Los sikuris aymaras y quechuas, Qhantati Ururi, Taquile, los  chiriguanos de Huancané y los ayarachis de Paratía nos permiten invadir su intimidad y se hacen nuevamente parte de la nuestra.

La segunda parte de este valioso documento nos guía por los, a veces insondables, caminos del mestizaje de la música puneña, con referencias históricas de fuentes directas, y nos remonta a la casi olvidada época de la adopción urbana del siku, a los grupos  que iniciaron el proceso y a la tradición continuada de Mañazo y Juventud Obrera, entre otros, y nos introduce sutilmente en el romántico universo del charango y sus variantes regionales, del k’arabotas y sus épicas conquistas, como consumado ejecutante de este instrumento, al tiempo que nos recrea con la descripción del a evolución del a vestimenta tradicional hacia los trajes de luces, en su opinión, de influencia boliviana. Finalmente, arriba con naturalidad a este fenómeno socio-musical irrepetible: la estudiantina puneña, inseparable de nuestra pandilla puneña, por cuyos caminos también discurre con sapiencia, nos ilustra con antecedentes a los que ha tenido privilegiado acceso por su acuciosidad de investigador y que con franqueza, nos eran desconocidos, para lograr una cronología que incluye paradigmáticas figuras e instituciones que nos son mas familiares. Es gratificante compartir su conclusión de que a pesar de un desarrollo paralelo de agrupaciones similares en el altiplano boliviano, la cuna del a estudiantina puneña histórica fue la ciudad de Puno, de donde se extendió hasta todo el universo altiplánico peruano, en un proceso sincrético que aún no ha concluido. Es también importante la reseña de estudiantinas que alcanzaron otros niveles interpretativos de música puneña, nacional y aún universal, como el Centro  Musical Theodoro Valcárcel, el Conjunto Orquestal Puno y el Centro de Arte Vernacular  “Los Intimos” de nuestra ciudad y otras  de provincias y de la capital de la república.

Es en la tercera parte de su libro donde Américo Valencia expone su tesis fundamental: ya existe una música académica puneña, aún en ciernes, en las estudiantinas, pero es posible enriquecerla y generar una música académica auténticamente andina en  base a las dos vertientes del a música popular  puneña: las estudiantinas, que ya hacen uso de la notación musical pentagrámica, y lo que llama conjuntos orquestales de sikus, previamente dotados de la notación musical, de la escala cromática y de una extensión de sus tesituras y el apoyo de los instrumentos convencionales de una orquesta sinfónica. Para apoyar esta propuesta recurre  a un hecho práctico generado bajo su  conducción: el Concierto  de Música Clásica Puneña realizado en Agosto de 2006 en la Catedral de Puno, en la Iglesia Santa Catalina de Juliaca y en el renacido templo de San Juan  Bautista de Letrán, en Juli. Este aplaudido programa musical fue protagonizado por el Coro Polifónico del a Universidad  Nacional Mayor de San Marcos, la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil y la neonata Orquesta Sinfónica Regional de Puno. Este libro y el concierto mencionado son parte del esfuerzo para divulgar la obra de los compositores puneños de todas las épocas y para iniciar y establecer la estructura de la futura Orquesta Sinfónica Regional, cuya característica  principal sería la inclusión del las tradiciones musicales del Altiplano y los instrumentos  europeos convencionales. Américo Valencia no le teme a la modernización de la música tradicional porque, como es lógico suponer, permite optimizar los resultados formales sin perder su auténtico contenido andino.

Es bueno resaltar que esta labor ha sido posible gracias al auspicio del Gobierno Regional de Puno, presidido en aquel momento por David Jiménez Sardón, y que será seguramente continuado por las autoridades actuales y futuras, y que se inscribe en la saga por recuperar, desarrollar y difundir la riqueza cultural de Puno, en la que se inscribe la acción de los  connotados  músicos puneños Edgar Valcárcel y Virgilio Palacios, en 1986, de recopilar y editar la Antología del a Música Puneña, bajo los auspicios de la ex Corpuno. Pero, es bueno también señalar que  ningún esfuerzo de esta naturaleza podría rendir frutos sin la presencia de puneños bien nacidos, criados en el amor a esta tierra bendita y con un alto nivel técnico, académico y cultural como el estimado autor que hoy nos convoca a la presentación de su libro.

Finalmente, resultaría imposible que una investigación tan seria se haya podido realizar en tan corto tiempo; pero, este aparente milagro se explica por el tesón y la constancia de un  hombre  bueno, disciplinado, serio y sin egoísmo: Américo Valencia Chacón, quien lleva varias décadas inmiscuyéndose en las intimidades de personajes y hechos de Puno e involucrándose en constantes actividades relacionadas. Él, por méritos propios ya ha ingresado  por la puerta grande a la galería de puneños ilustres y de su versación e inquietudes esperamos  muchos aportes  más para la cultura puneña y universal. Gracias, Américo, por esta invalorable contribución a la supervivencia de las tradiciones de tu pueblo y gracias a todos ustedes por la gentileza de su atención.

-----------------------------------------------------------------------------------------------

Modificado el ( Monday, 19 de May de 2008 )
 
< Anterior
SIKURIS A 2 PARTES PARA PIANO
POLÉMICA
 
© 2010 cidemp.org
Joomla! is Free Software released under the GNU/GPL License.