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Articulo: CONSERVATORIO NACIONAL DE MUSICA SI CUMPLE 100 AÑOS AVACH PDF Imprimir E-Mail
Escrito por WEBMASTER   
Saturday, 02 de August de 2008

 

 

CONSERVATORIO NACIONAL DE MÚSICA SI CUMPLE 100 AÑOS

Escribe Américo Valencia Chacón (*)

 (*) Profesor de musicología del Conservatorio

Local histórico del Conservatorio Nacional de Música
Local histórico del Conservatorio Nacional de Música
 

 

 En un artículo publicado en El Comercio ( c20 Música, domingo, 20/7/08) titulado “Polémica por la edad del Conservatorio”, José Quezada Macchiavello contradice a la Dirección del Conservatorio Nacional de Música respecto a la celebración de los cien años de la primera institución del Estado peruano encargada de la educación musical. Celebración que ha sido ya avalada oficialmente por el Congreso de la República en emotiva ceremonia en el local del Conservatorio y donde el Presidente del Congreso hizo entrega de la condecoración por el centenario de esta casa de estudios con el especial beneplácito y júbilo de los profesores, estudiantes y personal administrativo; es decir, de todos los que conformamos este centro de estudios. Además, el Conservatorio está próximo a que le sea reconocido el rango universitario, se convierta en una universidad dedicada al estudio y práctica de la música, a la educación musical, la composición y la investigación musical.

Permita mi amigo José Quezada discrepar cordialmente de su posición; la misma que, aunque no sea su intención, perjudica a la imagen y a la bien ganada reputación del Conservatorio. Creo que siendo Quezada un sutil y honesto investigador, un atento examen de los múltiples documentos que existen en el Conservatorio le permitirán retractarse de la posición que asume en la polémica que, según indica en el párrafo introductivo de su artículo, ha sido originada por “la pretensión de la plana directiva del Conservatorio Nacional de Música por hacerse de una historia de 100 años, asumiendo la trayectoria de la Academia de Música y Declamación –dedicada a satisfacer a las señoritas limeñas de la república plutocrática- y de la posterior Academia Alcedo.”

En efecto, comenzando por eso de que la Academia de Música y Declamación sólo se dedicaba “a satisfacer (musicalmente, se supone) a las señoritas limeñas de la república plutocrática” es necesario indicar que siempre, en menor o mayor medida, el Conservatorio (en cualquiera de sus fases: Academia y Conservatorio), estuvo y está hasta ahora dirigida a satisfacer las necesidades de una minoría de amantes y cultores del arte musical académico europeo. Lo cual es lo normal de todo Conservatorio. Pero en un país pluricultural como el nuestro y siendo el Conservatorio una institución del Estado, debe también procurar profundizar sus vínculos y ayudar al desarrollo de las músicas y músicos pertenecientes a la cultura popular, promover la Educación Musical de las mayorías y propugnar la investigación de las diversas expresiones de nuestra cultura musical tradicional, tal como fue el ideario del mismo Carlos Sánchez Málaga y es seguramente la intención de la actual dirección de Fernando De Lucchi. Lamentablemente, los esfuerzos como los de Carlos Sánchez Málaga de expandir la acción del Conservatorio hacia las esferas mayoritarias del país, quedaron siempre truncos por el presupuesto limitado y el escaso apoyo del Estado en ese sentido.

Ahora bien, lo esencial de la posición de Quezada a la cual me referiré en este artículo, es que el Conservatorio Nacional de Música se esta arrogando, para celebrar sus 100 años, la historia de la Academia de Música y Declamación fundada en 1908 y la historia de la Academia Nacional de Música “Alcedo” que funcionó a partir de 1929. Instituciones que a juicio de Quezada -y otros defensores de esta posición-, son distintas en alcances y fines del Conservatorio fundado en 1946. No es así, de ninguna manera; y existe en la biblioteca del Conservatorio decenas de documentos, revistas y publicaciones que prueban con creces la relación de continuidad de las instituciones citadas; que confirman que las tres instituciones fueron una sola en diferentes facetas de desarrollo; y que hace bien la actual directiva del Conservatorio de incluirlas como parte del proceso institucional de nuestra querida casa de estudios. Sostiene Quezada que el Conservatorio creado en 1946 tuvo un “carácter profesional”; y que “es incomparable (…) el concepto serio y profesional que imperó en la nueva institución y el estilo de academia de aficionados que la antigua academia exhibía”.

Muy bien: veamos algunos documentos de la época que contradice lo afirmado. Tengo a mano el Prospecto de la Academia “Alcedo” de 1945 (el año anterior de la “creación” del Conservatorio) donde se indica que “La finalidad de la Academia Nacional de Música “Alcedo” es formar músicos profesionales” y que “Los estudios que se hacen en la Academia Nacional tienen carácter y valor oficial”. En este mismo documento se indica que la Academia tiene dos secciones: La Escuela Primaria que abarca los grados : Preparatorio, Elemental y Medio y la Escuela Superior que comprende los grados Superior y de Perfeccionamiento. El Prospecto indica también que los cursos que se enseñaban en la Academia, incluían los siguientes: Teoría, Solfeo Rítmico y Entonado, Armonía, Contrapunto, Fuga, Formas Musicales, Composición, Historia de la Música y Estética, Pedagogía y Metodología de la Música, Idiomas, Canto, Declamación, Piano, Arpa, Guitarra, Violín, Viola, Violonchelo, Contrabajo, Flauta Oboe, Clarinete, Fagot, Corno, Trompeta, Trombón, Percusión, Música de Cámara, Baile Clásico y Gimnasia Rítmica, entre otros. Ante esto: ¿se puede afirmar que la finalidad, organización y cursos de la Academia “Alcedo” correspondía a una academia de aficionados? Podría argüirse que todo obraba sólo en el papel. Sin embargo, el mismo Carlos Sánchez Málaga, director de la Academia, en su discurso memoria correspondiente a la Clausura del Año Académico de 1945, realizado en el Teatro Segura, el 23 de diciembre de ese mismo año, y publicado en el Boletín de la Academia Nacional de Música “Alcedo” Vol. III, Nº 7, confirma, entre otros datos, que los cursos de Composición y materias anexas fueron efectivamente llevadas a cabo por el profesor Rudolph Holzmann; que el curso Música de Cámara estuvo a cargo del profesor Hans Prager; que el curso de Pedagogía y Metodología del a Música estuvo a cargo del profesor Francisco Ibáñez; y el de Inglés a cargo de la profesora Thora Darsie, entre otros. Además, en este mismo Boletín se encuentran múltiples cuadros estadísticos, entre los que destacan los cuadros referidos al número de alumnos que se matricularon en la Academia “Alcedo” en 1945. Así se puede conocer que en 1945 en la Escuela Primaria se matricularon 298 alumnos en piano, 50 en canto, 42 en violín, 5 en violonchelo, 4 en contrabajo, 28 en vientos (madera, metal) y 6 en cursos teóricos; y en la Escuela Superior: 23 alumnos en piano, 6 en canto, 7 en violín, 1 en viola, y 4 en composición.

 Afirma también Quezada que solo a partir de 1946 en que fue creado el Conservatorio “…En pocos años hubo una formación seria de compositores y solistas, concursos de cuartetos de cuerda y coros integrados por alumnos, por citar solo algunos logros, algo que la antigua academia nunca se propuso siquiera”. Afirmación también errónea a la luz de la documentación existente. Baste señalar lo siguiente para probar que en la Academia “Alcedo” se formaba ya compositores, existía cuartetos de cuerda y otros múltiples ensambles, y que la orquesta y coro de la Academia funcionaban con anterioridad. En el párrafo anterior se indicó ya que en la Academia existía el curso de Composición y de materias anexas como el de Armonía, a cargo del profesor Rudolph Holzmann. Además, confirmando este hecho, en la página 26 del Boletín de la Academia “Alcedo” Vol. III, Nº 7 ya citado, se indica que en la Audición del 12 de Diciembre de 1945 dentro del Ciclo de Audiciones de Fin de Año, se interpretaron los siguientes trabajos originales de los alumnos de la Academia, en el curso de composición: “Contrapunto” de Manuel López (clarinete: H. Lewitus; Viola: H. Prager; Violonchelo: A. de Arce); “Preludio” de Rosa Alarco de Avray (Piano: Elsa Leidinger); “Allegretto Scherzoso de un Trio” de Celso Garrido S. (Oboe: Prof. R. Holzmann; Clarinete: H. Lewitus; Fagot: A. Berger); “Yaraví”de Víctor Díaz Zúñiga (piano: Oscar Velásquez); y “Andante y Allegro de un Cuarteto de Arcos” de Enrique Iturriaga (primer violín: H. Prager; segundo violín: E. Costa; viola: V. Luna; violonchelo: A. de Arce). Es importante señalar también el programa de la Actuación de Clausura del año académico de 1945 en el Teatro Segura el 23 de Diciembre de 1945 donde intervino el Coro y la Orquesta de la Academia, y donde, entre otras piezas, se interpretaron nada menos que: La Sinfonía Oxford de Haydn, dos villancicos para Coro a 2 voces de Holzmann y el Tanhauser de Wagner. Además, en su discurso memoria del año 1945 en ese mismo evento, Carlos Sánchez Málaga, director de la Academia, señala: “… El coro y la orquesta de la Academia que, desde el año 1944, intensificaron su preparación han experimentado un progreso relevante. Estas agrupaciones aun no tienen los visos ni menos la preparación de formar conjuntos perfectos. No escapa a un criterio pedagógico que las cualidades de capacitación y habilidad dependen exclusivamente del trabajo durante años. En esta oportunidad se presenta la Orquesta de la Academia constituida por profesores y alumnos de los diferentes cursos. La actuación de los profesores significa, simplemente, la misión de ofrecer respaldo y confianza al os ejecutantes. El coro de la Academia lo forman alumnos de distintos cursos de solfeo y no exclusivamente de Canto”.

Alcanzar el nivel y los cursos que en ese año de 1945 exhibía la Academia “Alcedo” no fue de ninguna manera producto de un acto “creativo” que surge de la nada por decreto oficial, fue mas bien el resultado de un largo proceso constituido por hechos históricos demarcativos de sus diferentes etapas, por décadas de acumulación de esfuerzos, la feliz convergencia de músicos de alta formación académica tanto peruanos como extranjeros que permitió conformar una plana docente de primer nivel para llevar a cabo los cursos; fue también el resultado de una constante reflexión y crítica, de un arduo trabajo y planificación de parte de los sucesivos directores de la Academia.

Dentro de los hechos históricos y acumulación de esfuerzos debemos citar, desde luego, el punto de partida de nuestra institución, que fue la aprobación del gobierno de José Pardo de un contrato con la Sociedad Filarmónica para el establecimiento de la primera Academia de Música mediante una Resolución suprema del 9 de Mayo de 1908; luego, el establecimiento formal de la Academia Nacional de Música y Declamación mediante la Ley 1725 promulgada por el presidente Billlinghurst en 1912 y la incorporación del nombre “Alcedo” a la Academia por el gobierno de Leguía en 1929. La adquisición por parte del gobierno peruano en 1927 de un local propio para la Academia en la calle Minería (hoy: Emancipación180), sede histórica del Conservatorio Nacional de Música. El establecimiento de la Orquesta Sinfónica Nacional mediante la Ley 8743 promulgada por el Mariscal Benavides en 1938. La creación del Consejo de Extensión Musical en 1939 que tenía el propósito de reorganizar la Academia “Alcedo” y transformarla en Conservatorio aprovechando el personal tanto de la Academia como de la Orquesta Sinfónica Nacional. La creación del Consejo Directivo de la Cultura Musical por el gobierno de Manuel Prado en 1943 con similar propósito que el anterior consejo citado, a iniciativa del cual se fundó en 1945 la Escuela Regional de Música del Sur de Arequipa Además, el Consejo Directivo de la Cultura Musical intervino en la constitución del Conservatorio Nacional y la Escuela Regional de Música del Norte en Trujillo, que se llevó acabo mediante el Decreto Supremo del 30 de marzo de 1946 del gobierno del Presidente Bustamante.

Respecto a la plana docente de la Academia solo mencionaremos algunos de sus principales profesores peruanos y extranjeros, representativos de la calidad de docentes que hacía gala la institución: en primer lugar a José María Valle Riestra, seguramente el mejor contrapuntista peruano de todos los tiempos que estudió con el famoso pedagogo de la música André Gédalge en París y compuso la opera “Ollanta”; fue sub-director de la Academia entre 1909 y 1925. Andrés Sas, violinista belga, compositor e investigador de la música virreinal del Perú; estudio en Bruselas y arribó al Perú en 1924. En 1931 fue designado miembro del Consejo de Dirección de la Academia “Alcedo”. Rudolph Holzmann, violinista, oboísta y compositor alemán. Llegó al Perú en 1938 expresamente contratado como profesor de oboe por la Academia “Alcedo”. Se desempeño también como profesor de composición, y bibliotecario de la misma. Cabe señalar que los maestros Holzmann y Sas fueron profesores de la mayoría de músicos peruanos mas destacados de mediados del siglo pasado en los claustros de nuestra institución tanto en la fase de Academia como de Conservatorio. César Arróspide de la Flor, musicólogo y crítico limeño, doctor en letras, filosofía e historia; en 1927 fue profesor del curso de Historia de la Música en la Academia. Vicente Stea, músico italiano; llegó al Perú en 1917, fue maestro de canto y director de orquesta. Junto con Federico Gerdes introdujo en el país la música sinfónica; fue director de la Academia entre 1929 y 1930. Monseñor Pablo Chávez Aguilar, compositor, organista, director de coros y maestro de capilla de la Catedral; nació en Lima; profesor de armonía, música religiosa y director de la Academia entre 1930 y 1931. Y Enrique Fava Ninci, músico italiano que llegó al Perú en 1909 para enseñar diversas asignaturas en la Academia de Música, fue director de la misma entre 1931 y 1932. Es importante mencionar también a los músicos graduados en los mismos claustros de la Academia y que posteriormente devinieron en importantes profesores del Conservatorio como las recordadas maestras Luisa Negri e Inés Spiers de la Puente. Con la gran calidad de profesores que a través del tiempo tuvo la Academia ¿Se puede realmente sostener seriamente que estos docentes eran propios de una “academia de aficionados”, como indica Quezada? Por favor.

 En cuanto a los directores de la Academia ya mencionamos a algunos en el párrafo anterior, acá destacamos la labor de Federico Gerdes, pianista y director de orquesta tacneño que estudio música en Alemania. Al formarse la Academia de Música en 1908, fue traído a Lima y contratado por el gobierno peruano como director de la Academia; cargo que ejercicio ininterrumpidamente hasta 1929. Luego, tuvo un segundo periodo en la dirección entre 1932 y 1943. Estuvo, por lo tanto, en la dirección de la Academia un largo periodo de mas de 30 años. Toda una vida al servicio de nuestra primigenia institución. Se las arregló para mantenerla en actividad sin contar nunca con un presupuesto adecuado a sus necesidades; logró, sin embargo, en 1939, la participación de los músicos de la recién formada Orquesta Sinfónica Nacional como docentes de la Academia. Carlos Sánchez Málaga, músico arequipeño graduado como profesor de solfeo y canto coral en la Universidad de La Paz, Bolivia. Asumió la dirección de la Academia en 1932; Luego, a propuesta del Consejo Directivo de la Cultura Musical retorno a la dirección de la Academia entre 1943 y 1945. Sánchez Málaga con gran capacidad de innovación y organización, reformuló los planes de estudio de la Academia y organizó mejor los servicios de discoteca y biblioteca de la misma. Además, logró consolidar el coro y la orquesta de la institución. Se preocupó por extender el radio de acción de la Academia a otros sectores y lugares del país. La Academia “Alcedo” al transformarse en Conservatorio siguió bajo su dirección hasta el año 1951. Posteriormente, ejerció un segundo periodo en la dirección de la institución entre 1960 y 1969. Acá, debemos destacar también la labor del profesor Carlos Raygada, crítico musical y autor de obras muy importantes para la musicología peruana como su “Guía Musical del Perú” y su “Historia Crítica del Himno Nacional”. Raygada aunque nunca estuvo en la dirección de la Academia, se constituyó en el principal crítico de la misma e ideólogo e impulsor del nuevo Conservatorio. Como Secretario del Consejo Directivo de la Cultura Musical, entidad creada en 1943, y cuya misión principal era precisamente transformar la Academia Nacional de Música “Alcedo” en Conservatorio; influyó y coordinó acciones con el director Sánchez Málaga hasta lograr que el Gobierno se decidiera dar el paso de transformar la institución mediante el Decreto Supremo del 30 de Marzo de 1946.

La Academia Nacional de Música “Alcedo” no era, pues, una academia de aficionados como sostiene José Quezada. Era el mismo Conservatorio con una plana docente de primera; secciones, planes de estudio y cursos muy similares a los que hoy mantiene nuestra casa de estudios.

 El 6 de julio de 1946 se realizó la ceremonia de inauguración del Conservatorio Nacional de Música a la cual asistieron el Ministro de Educación, Luis E. Valcárcel, el Decano de la Facultad de Letras de la Universidad de San Marcos, José Jiménez Borja, los ex directores de la Academia “Alcedo”, Federico Gerdes, Pablo Chávez Aguilar y Enrique Fava Ninci , entre otras diversas personalidades de la cultura, según se indica en el Boletín del Conservatorio Nacional de Música Vol. III, No 9. Dicho Boletín tiene el mismo formato del Boletín de la Academia Alcedo; solo se cambió el nombre; pero sigue la relación correlativa de los boletines de la Academia. Además, en el citado Boletín se indica que la inauguración del Conservatorio se llevó a cabo con la asistencia del “profesorado y alumnado del Conservatorio”, siendo en realidad los profesores y alumnos de la Academia los que asistieron al evento. Asimismo, Carlos Raygada en su discurso de orden con que se inició la ceremonia (trascrito en el mismo Boletín citado), atribuye los logros de la Academia como logros del Conservatorio: el curso de composición dado por Holzmann en 1945 (del cual ya tratamos anteriormente), la biblioteca y discoteca de la Academia, el coro de la Academia, etc. Asimismo, Raygada hace un resumen del devenir institucional desde sus inicios en 1908. El mismo recuento del devenir histórico de nuestra única institución que la actual Dirección del Conservatorio realiza hoy. Claro está, también el discurso de Raygada inició la confusión actual al no distinguir los logros realizados por la institución en su periodo como Academia de los logros posteriores que se realizarían a partir de Julio de 1946.

Espero hasta aquí haber sido lo suficientemente claro para concluir que el Decreto Supremo dado por el gobierno de Bustamante el 30 de Marzo de 1946, en el que se cesa en sus funciones a la Academia “Alcedo” y se crea el Conservatorio Nacional de Música, fue en realidad un cambio de rango a la misma institución: de “Academia Nacional” pasó a ser “Conservatorio Nacional”. Lo cual, probablemente reflejaba mejor los logros alcanzados en esos años por la Academia, sí en verdad se considera que un “Conservatorio” es un organismo de mayor nivel que una “Academia” (lo cual es también polémico). Además, se esperaba con este cambio de rango, la obtención de un mayor presupuesto para los fines de la institución y, principalmente, la construcción de un nuevo local que nunca se realizó, y que hasta ahora es parte de nuestro pliego reivindicativo. Existe a mi parecer otro equivoco adicional en el indicado Decreto Supremo que tal vez alguna vez sea posible superarlo. El decreto no debió abolir el nombre propio de la institución: “Alcedo”. La institución debió denominarse Conservatorio Nacional de Música “Alcedo” o tal vez Conservatorio Nacional de Música “José Bernardo Alzedo”¿Nuestro primer músico nacional acaso ya no merecía ser homenajeado de este modo? La conservación del nombre, además hubiera ayudado a reconocer y tomar en cuenta el devenir histórico de una única institución, y evitar la actual pueril polémica. Creo que el músico prócer, creador de nuestro Himno Patrio, y el primero que concibió y propuso la idea de un Conservatorio Nacional a mediados del siglo XIX, sigue mereciendo el homenaje de que la principal institución del Estado en materia de Educación Musical, hoy centenaria, lleve su nombre.

Para terminar, deseo fervorosamente que estas líneas convenzan a José Quezada -y a los maestros cercanos a su posición- que en verdad nuestra institución es centenaria por derecho propio y no es ninguna pretensión antojadiza de su actual Dirección. Ojalá que en adelante no sigan buscando la razón a la sinrazón. Y al contrario, se plieguen a nuestro celebración. Creo que nuestra casa de estudios se merece que todos trabajemos juntos por su mejoramiento y porvenir.

Lima 31 de Julio de 2008

Modificado el ( Saturday, 02 de August de 2008 )
 
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