Polémica MQ vs AVACH Artículo 3

polemicajpg

 

La Republica 26/7/1984

Diario La República, página 11.

Jueves, 26 de julio de 1984

Polémica

 VIGENCIA DE LA MÚSICA ANDINA

 Escribe Américo Valencia Chacón

En un artículo publicado en La República (3.7.84) el señor Roberto Miró Quesada a propósito de mi artículo anterior, “Música Experimental Peruana ¿una realidad?” (La República 23.6.84), previa exposición de algunos conceptos muy discutibles, encuentra que asumo una postura indigenista y me acusa de revivir discriminaciones fuera de programa.

Cree el Sr. Miró Quesada que yo al hablar de la música andina (a pesar de que queda claro en mi artículo lo del mestizaje), me refiero a lo “puramente indígena”. No es así de ninguna manera, y es curiosa su interpretación de mi artículo. Es muy conocida la influencia hispana en la actual música andina, el mestizaje es un fenómeno que se generaliza y sostener que  las culturas autóctonas primigenias (quechua, aymara y otras) aún permanecen intangibles y sin cambios a desdén de la historia, es sólo una especulación metafísica que no resiste el mínimo análisis objetivo.

Al parecer el equívoco del Sr. Miró Quesada obedece a una visión ahistórica y restringida de la cultura y de la música andina. Afirma, por ejemplo, que “estas tierras estuvieron algunas vez en manos de la cultura andina, siendo injusta e ignominiosamente despojados por la cultura occidental”. La existencia de una cultura no puede verse en términos territoriales. Ciertamente, el mundo occidental ha dominado a la cultura andina social y económicamente a través de España por algunos siglos, y hoy sufre también la penetración cultural de Occidente facilitada por los medios modernos de comunicación; pero esto no significa de ningún modo que haya sido erradicada. Sucede que en toda cultura existe un núcleo central que la caracteriza y distingue de las demás; alrededor del cual los demás elementos, las influencias externas, quedan supeditadas. En el caso de la cultura andina, este centro fundamental y determinante es  –sigue siendo–  sin lugar a dudas el elemento autóctono. Y sólo reconociéndolo como tal, es que podemos hablar de la existencia misma de la actual cultura andina, aún mestiza e hispanohablante, si se quiere. Que si bien ha ido decantando y/o transformando muchas de sus antiguas tradiciones, por otro lado, ha logrado resistir los factores de penetración, asimilándolos para su propia evolución. Esto se ve claramente en particular en la música. Se están perdiendo diversas tradiciones musicales, ritos y danzas ligadas al ciclo agrario (a medida que se va transformado la sociedad); pero lo fundamental en las nuevas expresiones musicales andinas evidentemente sigue siendo lo nativo, algunos de cuyos componentes básicos incluso datan de la época pre incaica.

Por otro lado, la actual cultura andina crece y se desarrolla en el presente no sólo en las comunidades y pueblos de la sierra, sino también en las ciudades mayores, en la costa en general y en las zonas marginales de la capital. Se expande en todo el país, constituyéndose en el elemento mayoritario del pueblo peruano y de afirmación de nuestra identidad. Y la música andina es en la actualidad la principal expresión de las clases populares y la parte más importante del proceso musical del Perú; aunque no el único, como erróneamente el Sr. Miró Quesada cree que sostengo. Desde luego existen, además, otras expresiones que conforman el panorama de la música en el país, como la música de las culturas selváticas, de restringida difusión; las expresiones negroides y criollas, muy venidas a menos últimamente; y, la “mesomúsica” internacional que tanta difusión y arraigo tiene en los diferentes sectores del país. Estas expresiones demuestran una vez más que el Perú es un país plural, con diferentes culturas e idiosincrasias. No se trata, pues,  de conformar una única nacionalidad, ni de “apoyar un proyecto integracionista en una de sus instancias”. Pero abogar por un pluralismo, sin determinar el peso de las mismas, y sobre todo el carácter que tienen dentro del país; reducir todo a la “tolerancia y respeto mutuo” es pasar por alto lo esencial de la problemática de la música peruana. Porque ¿a que sectores se refiere el Sr. Miró Quesada cuando habla de la existencia de “gentes que provienen de la tradición occidental”, para quienes pide tolerancia y respeto? O son los sectores dominantes de la alta burguesía que a través de toda la historia del Perú han estado siempre en contra de los intereses  del pueblo peruano y ajenos a su cultura e idiosincrasia; o son las amorfas y desculturizadas capas medias, principalmente capitalinas, generalmente coparticipes de su ideología. A ambas les corresponde, es cierto, una cultura y música que si bien podría llamarse peruana únicamente por que se difunde y/o produce en el Perú; son más bien en general y mayoritariamente, cultura y música extranjerizante y alienada, ajenas a las tradiciones e intereses del pueblo peruano, y por ende música y cultura antinacional.

Finalmente, lo que simplemente y sin ningún móvil personal puntualizaba en mi anterior artículo, y lo digo ahora de modo general, es que no es música peruana aquella que, aunque utilice instrumentos autóctonos, no tenga un sustento sociocultural dentro del desarrollo de la misma.

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

Usted puede utilizar las etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>