Polémica MQ vs AVACH Artículo 4

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Artículo 4:

Diario La República, página  15.

Sábado, 04 de agosto de 1984

 Polémica

El Derecho a la igualdad

 Escribe Roberto Miró Quesada

En su respuesta a mi respuesta (La República 26-7-84), el Señor Américo Valencia Chacón se expande en una serie de conceptos que evidentemente comparto, pero que así explicitados por  él pareciera que yo desechara. Por ejemplo, sostiene que el núcleo de la cultura andina está aun vigente a pesar de los mestizajes. Pero, por supuesto, jamás dije lo contrario. El título que el señor Valencia ha dado a esta respuesta, Vigencia de la música andina, y las explicaciones sociológicas que da al devenir de la cultura andina, me presentan como diciendo algo que nunca dije. No sé si esta mala lectura de mi comentario es accidental o no, pero ciertamente el señor Valencia altera consciéntemente el espíritu de mi posición cuando sostiene lo siguiente: “…a qué sectores se refiere el señor Miró Quesada cuando habla de la existencia de gentes que provienen de la tradición occidental´ para quienes pide tolerancia y respeto…; o son los sectores dominantes de la alta burguesía…; o son las amorfas y desculturizadas capas medias, principalmente capitalinas…”. Nunca he defendido a la alta burguesía, señor Valencia, y una atenta lectura de mi producción periodística y sociológica así se lo confirmaría. La médula de nuestro intercambio de ideas radica en dos puntos: para Ud. sólo es peruano aquello que participa de la cultura andina; y Ud. parece tener a menos la producción cultural –o artística- que no participe de aquella tradición (estamos hablando del caso peruano, por supuesto). Estas dos posiciones suyas quedaron evidenciados en su primer artículo de esta serie, donde Ud. tiene palabras despectivas para las modas que vienen del extranjero y que sólo sirven para distraer a diletantes capitalinos. Del hecho de que los habitantes del Ande sean la mayoría del país deduce Ud. que su expresión cultural debe tener mayor peso en la formación de esa nacionalidad peruana que todos buscamos. No comparto esas posiciones. En mis artículos periodísticos siempre ha estado presente mi preocupación por que se valoren las expresiones culturales peruanas, y al igual que Ud. estoy convencido de que sin el aporte sustancial y primigenio de la cultura andina jamás llegaremos a constituirnos en una nación. Pero a diferencia de Ud., no creo que el componente andino sea el componente por excelencia. Tengo la impresión de no ser yo quien tenga una visión ahistórica y restringida de la cultura. No comparto su visión de una pluralidad cultural que tenga en cuenta el mayor o menor peso numérico de sus componentes, por que ello haría de las minorías porcentuales minorías sociológicas. El asunto es muy complejo y terriblemente dramático, y seguramente siempre habrán mayorías sociológicas (cualquiera que estas sean); pero me pregunto si así resolveremos el problema que nos agobia, asumiendo de antemano y como natural que hayan gentes y estilos de vida que tienen derecho a un mayor peso en la vida nacional.

Por último, termina Ud. su artículo sosteniendo que “no es música peruana aquélla que, aunque utilice instrumentos autóctonos, no tenga un sustento sociocultural dentro del desarrollo de la misma”. Esto es cierto, aunque sólo en parte. El mestizaje que se produce a través de España, ¿a partir de cuándo forma parte de nuestro proceso sociocultural? No lo fue en un comienzo, desde luego; en el siglo XVI España era simplemente el invasor. Ahora sí forma parte de nuestro acervo cultural debido a su permanencia entre nosotros. Con la música que hoy en día nos llega de fuera pasa lo mismo, y habría que preguntarse cuál de esas invasiones dejará de serlo algún día y pasará a formar parte de nuestra idiosincrasia. El tiempo irá decantando las influencias. Por otra parte, con todo lo importante y fundamental que es la búsqueda de nuestras raíces en la música – y en todas las demás expresiones culturales – lo que más importa en última instancia es la creación de buena música: una mala música peruana nos haría un flaco servicio; en cambio una  buena música, cualquiera sea su procedencia, nos enriquecería a todos. Si bien es cierto que el concepto de nacionalidad es importante en una sociedad donde lo nacional no existe, no hay que olvidar que el nacionalismo es un concepto burgués y estrecho que ha acarreado más mal que bien. Con respecto a la música de Arturo Ruiz del Pozo – que motivó este intercambio de ideas entre Ud.  y yo – lo más que se puede decir es que no sea buena (si así le parece a Ud.); más allá de eso correremos el peligro de caer en posiciones inquisitoriales. Y desde el punto de vista de la crítica ni siquiera deberíamos calificarla estéticamente, sino tan sólo tratar de entender el por qué se produce una música así en un momento como éste.

 

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